
martes, 6 de diciembre de 2016
Chicas sorry!
Chicas disculpen sino salen algunos comentarios, por error en vez de publicar los eliminé. Sorry por el descuido pero fue culpa de mi sueñito :( Les agradecería inmensamente si volvieran a escribir. Besos
jueves, 3 de diciembre de 2015
Los milagros sí existen!!!
Hola, quiero compartir con ustedes una historia muy sensible y hermosa de una figura pública en Perú, sé que la apreciarán. Estoy convencida que llegará a muchas personas por la innumerables visitas que recibo y que es digna de leer. (Tomado del blog base4).
Esto es como una maratón. Es una carrera de largo
aliento y se tienen que superar muchas vallas. Primero necesitamos un óvulo
apto, luego un espermatozoide fuerte, luego que el embrión sobreviva, luego
hacemos la transferencia y esperamos que pegue en el útero, luego que el bebé
se prenda bien y anide y así… valla tras valla. Si estás dispuesta a correr
esta maratón con fe y serenidad podemos intentarlo.
Frases más, frases menos. Esto es lo que nos dijo
el doctor Ernesto Escudero en su consultorio, casi sin titubear. Sucedió hace
cinco años y medio. Me dijo que por mi edad estaba un poco tarde para intentar
ser mamá, pero que siempre había posibilidades y que lo más importante eran mis
ganas, mi fe, mi ilusión. Habíamos intentado con mucho amor y frecuencia, pero
no lograba quedar embarazada. De pronto sospeché que algo malo podía estar
sucediendo en mi cuerpo. Comencé a indagar y un buen día la talentosa
diseñadora Fátima Arrieta me contó que el doctor Escudero experto en fertilidad
era un médico milagroso. Anoté su número y manejé a la clínica Montesur. Así lo
conocí.
Así supimos que jamás podría tener hijos por vía
natural porque tenía las trompas obstruidas. Así experimenté lo que toda mujer
que quiere maternar siente cuando le dicen que no puede hacerlo sin ayuda:
cuando la palabra estéril se tatúa en el alma no se puede respirar. Es como si
todo el mundo girara a velocidad centrífuga y solo intentaras no caer. Cada día
te preguntas en qué momento se obstruyeron, por qué te pasó eso a ti. Me costó
levantarme, pero aprendí que hay métodos para poder ser mamá. Mi doctor siempre
lo dice: no existen imposibles cuando uno quiere; solo debes luchar y confiar y
nunca darte por vencida a pesar de que es una larga maratón y todo el camino es
cuesta arriba. Y lo más importante él estaba conmigo, él me apoyaba, él quería
que yo maternara.
Durante años soporté las mismas preguntas
indiscretas de siempre. Familiares, amigos y desconocidos, todos lanzando las
mismas preguntas: ¿por qué no tienes hijos? Seguro no has tenido ganas, ¿no?
¿Por qué trabajas tanto si no tienes hijos que mantener? ¿Por qué no quieres
ser mamá? Nunca terminé de contestar con solidez porque nunca entendí cómo así
alguien podía juzgar a una mujer por no ser madre. Recuerdo incluso a una
productora que en un arranque de rabia no controlada me dijo que yo no era
completa porque no había parido. La gente es cruel, ¡claro que es cruel! Un día
decidí dejar de hablar de mis planes maternales para no escuchar más preguntas
bobas; pero nunca en estos años dejé de confiar en que sí podría anidar. Un
milagro, es lo único que le pedía a Dios.
Recuerdo bien esa mañana en el consultorio. Escuché
al doctor Escudero con el corazón hecho pasa, pero decidí correr la maratón de
los tratamientos que me proponía sin perder tiempo (ni óvulos), cogí varios
litros de perseverancia y comencé a correr. Juro que el proceso puede llegar a
ser bastante devastador por los fracasos. Te aspiran óvulos y pocos están
perfectos. Intentas otra vez, logras que el embrión comience a tener vida pero
cuando te lo transfieren no prende. Intentas otra vez y no prende. Intentas y
tu útero está en perfecto estado y muy dispuesto, pero algo pasa y no te
embarazas. Hasta que un día lo logras, te dicen que sí, que estás embarazada;
pero rayos, el embarazo es ectópico y no puedes continuar. A mí me ha sucedido
todo esto y he llorado a solas porque uno se cansa de contar las batallas.
Intentas y solo el doctor sabe de tu lucha, de tu amor, de tu fe. Intentas y
sigues cumpliendo años y sigues pensando en tu reloj biológico y en que pronto
ya no podrás. Intentas y en el camino la adopción también aparece como una
ruta, pero ay de ti si eres soltera. Intentas nomás.
…
Este 2015 cumplí 46 años. Habían pasado más de
cinco años desde que comencé a intentar ser mamá con asistencia médica.
Repasaba. Mi amor se había ido para siempre de este mundo, pero me había dejado
su fuerza, su apoyo, su lucha, su luz, su energía. Tú serás mamá, eso siempre
me decía. Había pasado por varios intentos y estaba cansada, toda mi alma, todo
mi cuerpo. Seguía en la maratón, pero confieso que estaba agotada. Ni mis
amigos ni mi familia preguntaban ya por mi sueño maternal. Era mejor. Creo que
pensaban que había tirado la toalla. Hasta que llegó el mes de julio con una
propuesta perfecta. Un viaje milagroso y maravilloso. Israel, Tierra Santa.
Fiestas Patrias. Viajé. En plena aventura sabía que tenía que colocarme una
inyección para intentar otra vez ser mamá. Lo hice, una amiga periodista me
ayudó. Se llama Paola Pejovés. Creo que no entendió bien por qué y para qué
necesitaba inyectarme, pero fue muy discreta y no hizo más preguntas. Yo solo
le dije que no era nada malo, que me ayudara por favor, que era el primer
escalón de otro intento. Recé mucho antes del pinchazo y todavía recuerdo su
abrazo lleno de fe. Esa noche le agradecí tanto a Dios. Recé por Paola, recé
mucho por mí.
En Israel me entregué a Dios y hablé horas
interminables con la Virgen, le conté todo lo que pensaba, lo que sentía, lo
que había pasado en mi vida (aunque creo que no era necesario porque ella sabe
todo). Hice toda la peregrinación que una mujer que no puede tener hijos hace
buscando un milagro. Visité todas sus iglesias, tomé el polvo de la gruta de la
leche en Belén, llegué a Ein Kerem donde está la iglesia de la Visitación,
donde Isabel recibió la visita de su prima María, Isabel, sí, la prima viejita
como yo que quedó embarazada. Me abandoné en Dios. Eso creo. Abrí mis canales
de la fe al diez mil por ciento y me dije otra vez que todo saldría bien. Lloré
como nunca he llorado en las iglesias. Caía de rodillas. Exhausta. Recuerdo
mucho a Rocío Gonzales, una peruana que conocí de pura casualidad y que me
preguntó sin anestesia qué milagro le pedía a la Virgen y porqué lloraba tanto
mientras rezaba. Le contesté que quería ser mamá, nada más, que era lo único
que pedía en esta vida. Rocío rezó mucho conmigo. La Virgen me abrazó mucho,
eso sentí en Israel: Amor, mucho amor; mucha paz en mi corazón. Iba a volver a
intentarlo y solo depende de Dios, eso me dije. Que se haga su voluntad y no la
mía.
Así regresé. Con ganas de seguir corriendo,
perseverante y recargada de fe.
El 28 de agosto asistí tranquila al procedimiento. Le pedí a mi doctor milagroso que esta vez me transfiriera dos embriones y no uno como las veces anteriores. Aceptó (imagino compadecido de mi lucha). ¿Y si prenden los dos? Me dijo preocupado, mira que ya eres una mujer mayor. Si prenden los dos los cuidaré toda mi vida y serán un milagro de la Virgen, le contesté feliz. Ingresé a la sala con mi rosario que me había acompañado en Jerusalen, me concentré mucho y al término del procedimiento hubo un fuerte temblor en Lima; no tienen idea cómo sonreí feliz. No podía moverme mientras la tierra temblaba y seguía con las piernas arriba, pero sonreía mientras el doctor Escudero decía que era la primera vez que le pasaba. Sentí que era una señal del cielo, Dios me había ayudado y los dos bebitos se iban a quedar en mi nido de amor.
El 28 de agosto asistí tranquila al procedimiento. Le pedí a mi doctor milagroso que esta vez me transfiriera dos embriones y no uno como las veces anteriores. Aceptó (imagino compadecido de mi lucha). ¿Y si prenden los dos? Me dijo preocupado, mira que ya eres una mujer mayor. Si prenden los dos los cuidaré toda mi vida y serán un milagro de la Virgen, le contesté feliz. Ingresé a la sala con mi rosario que me había acompañado en Jerusalen, me concentré mucho y al término del procedimiento hubo un fuerte temblor en Lima; no tienen idea cómo sonreí feliz. No podía moverme mientras la tierra temblaba y seguía con las piernas arriba, pero sonreía mientras el doctor Escudero decía que era la primera vez que le pasaba. Sentí que era una señal del cielo, Dios me había ayudado y los dos bebitos se iban a quedar en mi nido de amor.
El 9 de setiembre Laboratorios Roe me hizo la mujer
más feliz de este planeta. La cifra era alta, muy alta, estaba embarazadísima.
El doctor Escudero cauto y sereno como siempre me dijo que teníamos que esperar
más días para saber si eran los dos, que no podía decirlo con esa cifra. Son
dos, le dije segura, han prendido los dos. Tranquila, me contestó; por lo menos
estamos segura que uno de todas maneras ha prendido. Media hora después recibía
un mensaje de la asistente de quien entonces era mi jefa en América TV. Me
pedía si o sí ir al canal de urgencia. Estoy en un chequeo médico, le contesté.
No importa, Clara te esperará, fue la respuesta de Paola Murakami. Manejé feliz
al canal. Llamé a mi hermana que vive en Canadá. Reía tanto, lloraba de
felicidad. Estoy embarazada!!!! Lo logré!!!! Mi amor había tenido tanta
razón!!!, yo iba a lograrlo!!!
Llegué al canal y comenzó una de las pesadillas más
feroces de mi historia. El mismo día que recibí la noticia más feliz de mis 46
años recibí también el trago más amargo de mi vida profesional. Me acusaban de
cosas sin sentido, me enlodaban sin asco y sin misericordia, y no importaba mi
defensa; los oídos estaban tapados de manera conveniente. El gobierno de
Heredia (perdón de Humala) triunfaba coludido con periodistas que en los días
siguientes no cruzaban fuentes ni querían escuchar más información. Yo no había
hecho nada malo, pero era demolida como si fuera una delincuente. No podía
respirar. Acepté que había pagado a una fuente por información con mi propio
dinero y que eso jamás constituye delito, pero mi palabra era menos que nada.
Me acusaban de cosas asquerosas, irrepetibles. En esa oficina y en todos los
días siguientes a mi lapidación pública estuve muy mareada y recuerdo que solo
cogía mi vientre. Hablé mucho con mis bebitos mientras escuchaba sandeces.
Quédense por favor, era lo único que les pedía. Mamá los va a cuidar. Eso les
digo todos los días: yo los voy a cuidar.
Nunca conté de mi embarazo en esos días
difamatorios. ¿Para qué? No quería usar mi maternidad para conseguir compasión
de gente con mala entraña. Cuando me alejé del canal, recordé a mi amado
Joaquín quien murió por un disparo de nieve en el corazón, de todo lo que me
decía cuando veía nubes negras: “Lo que sucede conviene”. De un plumazo había
perdido mis tres trabajos, pero la noticia de que estaba embarazada podía más
que cualquier duelo laboral. Dijeron de todo y me contaron cosas que no leí;
pero yo solo me concentré en el mensaje de mi doctor que en medio de la náusea
levantó la voz: cuida a los bebes, por favor aíslate. Ese fue su mandato y lo
cumplí: Me aislé.
La única verdad de todo este tiempo en el que
estuve muy callada es que dancé con lobos políticos y con supuestos colegas que
dijeron cualquier cosa sin escucharme, la única verdad es que busqué proteger a
mis bebes. Nunca tuve un caso abierto ni en el Perú ni en Bolivia. Nunca hice
nada malo y lo puedo gritar con la frente en alto. Me presenté a la fiscalía
voluntariamente, conté todo lo que debía contar y recé todos los días (lo sigo
haciendo) para proteger mi vientre. Hoy sé que mis bebitos están bendecidos y
que son muy poderosos. Los dos se quedaron. Los dos laten muy fuerte. Hoy mi
única responsabilidad es maternar con amor y fe, protegerlos, ayudarlos a
crecer. Ya cumplí 16 semanas y confieso que solo le agradezco a Dios porque me
ha dado más fuerzas. Los milagros existen si eres perseverante. Si quieres ser
mamá lucha hasta el último ovulito y nunca tires la toalla. La fe no solo mueve
montañas, te ayuda a anidar.
No sé qué pasará mañana con mi vida de periodista.
He conversado con varios directores de medios, agradezco algunas propuestas y
que me hayan querido escuchar. Los periodistas que han visto los papeles que
tengo saben que debo seguir investigando, pero comprenden que hoy mi prioridad
son mis hijos porque no soy joven y debo cuidarme. Guardo mucho reposo por
mandato médico y sé que el amor me sostiene. El amor protege, el amor defiende.
Gracias a los que han guardado mi secreto y me han llamado todos estos días a
ver cómo estoy. Gracias por tanto amor. Estos meses he comprendido que cuando
eres madre (y lo somos desde que estamos cuidando a los bebes en el vientre)
existe una fuerza superior. La maternidad es sagrada y el mundo entero se puede
caer alrededor, pero lo único que te importa es cuidar a tus hijos. Hoy solo le
agradezco a Dios y a la Virgen y bendigo todos los días al doctor Ernesto
Escudero porque siempre me alentó. Vale la pena amar, soñar y perseverar. Nunca
pierdas la fe.
Hoy somos tres corazones latiendo en un solo cuerpo
y mi doctor tenía razón. Estar embarazada es cosa seria. He pasado por cosas
muy intensas. Puedo oler después de mil años, huelo y eso es milagro de mi
embarazo, detecto olores y he tenido náuseas matiné, vermouth y noche,
tooooooodo el día, todo, pero nunca he vomitado. Eso le pedí a mis bebitos, que
se apiadaran porque si algo no soporto es vomitar. Tengo mucho sueño,
muchooooooo sueño, como si no hubiera dormida jamás y no tengo antojos, cosa
extraña en mí que soy una antojada de todo y ahora estoy aprendiendo a tejer
colchas para abrigarlos. Cada noche, antes de dormir, le cuento mil cosas a mis
bebitos, les escribo, les digo que los espero con mis brazos abiertos, que no
soy tan fuerte como parece, pero que ellos son mi impulso para seguir. Siempre
les digo que jueguen, que estén tranquilos, que solo tienen que crecer y que
del resto me encargaré yo, que bajo mis revoluciones para anidarlos.
Y por supuesto les escribo mucho.
Esto les escribí el 30 de octubre pasado. Cuando
sean grandes imagino que podrán leerlo:
Estoy buscando
tinta china para escribir tu nombre en mi corazón.
Sueño que lo hago sobre una fruta que tiene olor a vainilla.
Estoy buscando algodón del cielo para tejer tus almohadas.
Hilos de seda para abrigarte con una manta dorada
será solo para ti,
Sueño que lo hago sobre una fruta que tiene olor a vainilla.
Estoy buscando algodón del cielo para tejer tus almohadas.
Hilos de seda para abrigarte con una manta dorada
será solo para ti,
para ti
y luego para mí.
¿Cuándo subirá
la marea?
¿Cuándo llega la
luna creciente?
No soy la mejor
y creo que lo intuyes, pero igual espero con mi corazón
valiente que
late fuerte.
Puedo ser:
Tu abrigo
Tu red
Tu columpio
Tu puente para
cruzar.
La vida sigue
con su misterio y solo me saludas.
¿Qué haces?, me
preguntas.
Duermo
Sueño
Te busco.
Sueño
Te busco.
Eso mismo.
Ayer dormí
catorce horas y soñé que te veía
A ti,
A ti,
Y luego a mí.
Luego desperté y
me puse a escuchar a Sabina.
Bueno ya, no los aburro más con mis anécdotas de
mamá primeriza. Solo quería contarles que los milagros sí existen y que si
sueñan con algo que parece imposible no desfallezcan. Luchen y perseveren.
Caerán mil veces en el intento, pero les juro que cuando lleguen a la meta
serán las personas más felices de este planeta. Doy fe.
martes, 26 de mayo de 2015
The End
Hoy nuevos
sentimientos embriagan mi ser, nuevas sensaciones, nuevas miradas, nuevos te
quiero; perdón, pero debo reconocer que tu amor, aún no llena todo mi ser;
mientras tanto perforan inocuamente mi alma.
Cada
palabra, cada detalle, cada despertar y tu inagotable paciencia me hace renacer
cada aurora. Debo confesar que mis últimos pensamientos son para ti, y con el
alba gozar un nuevo día en tu compañía.
Tengo
muchos años buscándote, imaginé de mil maneras tu sonrisa, lo tenue de tu voz y
hoy puedo decir que te encontré y lo único que voy a pedir es que no me
sueltes, quiero aprehenderme, arraigarme aunque sea de tu suspiro, pero te
necesito para empezar otro día.
No te voy
a mentir, he amado y mucho, tanto que una y mil veces me han roto el corazón; perdón,
me han roto hasta el alma; sin embargo, aquí estoy, esperando nuevamente a mi
inclemente verdugo, con una calma impávida e inquebrantable deseando que mis cicatrices vuelvan aflorar
sobre mi piel. Muchas veces recogí con una paciencia inconmovible cada pedazo
de mi dolor, los uní y hoy te lo entrego. Cuídalo como si fuera tu propia alma,
porque cuando lo pierdas, también me habrás perdido.
En
nuestras pláticas innumerables me hiciste creer, que soy un ser excepcional,
genuino, sui géneris, pero hoy te revelo, que no soy más que un castillo de
arena, que con el ligero soplo del viento no queda ni rastro de ese hermoso
castillo que era, pero también soy una caja de pandora o unas cajas chinas, que
sin darme cuenta hice te enamoraras de mí viéndote en un espejo.
Con el
paso de este tiempo inexorable aprendo a equilibrar mi vida, no esperaba este
vendaval que revolucionó mi existencia y lo revoluciona de la manera más
amorosa, más dulce, más tierna, más afable. A tu lado aprenderé a quererme día
a día, a valorarme, a resurgir y a amarme hasta el hastío.
Gracias
por buscar, por encontrarme, por enamorarme sin que me diera cuenta, eso es extraordinario.
Viví amores fútiles, monótonos, intensos, penetrantes, calcinantes y hoy siento
que me robas el alma, que mis latidos cada vez son más vigorosos y cuando por
fin llegues a mi vida, cuando al fin te conozca, cuando estés frente a mí, te
vea a los ojos y me vea en ellos, sabré que estoy lista para amar, que valió la
pena todas las marcas indelebles de mi alma, que seremos inseparables y haré
contigo “todo lo que la poesía aún no ha
escrito”.
lunes, 27 de abril de 2015
Cómo te haría el amor
Imagino el instante en que mi alma comenzó a sentir
semejanza en las letras intrigantes que salieron de tu ser; imagino el enlace
vivaz de una respuesta que provocó mis suspiros; la continua comunicación
intensa de mi alma con la tuya, sin piel y desde la distancia; y entonces,
Mujer, comienzas a apoderarte de mis sentidos, despertando los deseos agitados
con un dulce tormento ajeno a ti, deseos que parecieran esperarte, y conectas
con los sentimientos más profundos de mi alma; y vivo, respiro, suspiro nuevamente,
y nace en mí el deseo desafiante de imaginarnos no solo enlazadas nuestras
almas, avivándose el cúmulo fuego que hay en mí, vislumbrada de emociones,
alcanzando el orgasmo de mi alma.
Gracias por tu colaboración, un excelente escrito y gustosa de compartirlo en el blog, que es de todas ustedes.
Imagino mirar tus ojos, entender en tu mirada tus
deseos más profundos y besarte lentamente, poco a poco, sin prisa, sin tiempo,
sin espacio, sin detenerme; con lujuria, con deseo, percibiendo la agitación en
ti y en mí; besarte de tal forma que las ganas en mí comiencen a recorrer tu
cuerpo, lenta y suavemente, mis manos te recorren deteniéndose… estacionándose
en cada señal de tus suspiros, de tus apacibles gemidos, es allí cuando te miro
y reconociéndonos vuelvo a tu boca y el deseo se aprisa en la búsqueda de tus
senos mientras mis manos indagan la calentura de tu sexo.
Te imagino queriendo dominar mis sentidos, busco
con mi mano el calor de tu clítoris encendido, mientras mis labios vuelven a
buscar los tuyos; en un momento desenfrenado nuestras caderas comienzan a
extasiarse y se mueven acopladas en un perfecto concierto de éxtasis, de ardor
y sutil frenesí. Y en el desenfreno abrazos, caricias, besos, gemidos,
quejidos en completa simultaneidad; la entrega calma mis ansías que me prohibían
pensar, que de solo imaginarte, percibirte o escucharte bloqueaban mis sentidos
más versados; y siento…y sentimos…el acoplamiento de nuestras almas y nuestros
cuerpos derretidos en una vehemencia precipitada y portentosa.
Siento
nuestra humedad y pienso e imagino…Hacer el recorrido de mis labios por tu
cuerpo nuevamente, hasta perderme en tu humedad, beberla, saborearla, mientras
me deleito en ti, siento mi corazón vivo latir en un galopante delirio al
compás de tus gemidos, que extasiados todos tus sentidos consiguen el clímax
total. No sé qué consecuencias traerá después ese momento desde mi imaginación
hasta la realidad de mis deseos, solo sé que imagino hacerte el amor sin
importar el lugar, el momento, el tiempo ni el espacio, quiero sentir en
cualquier parte del universo nuestras almas, nuestros cuerpos enlazados a
nuestros sentimientos, deseos y sentidos…aunque sea por un instante.
Gracias por tu colaboración, un excelente escrito y gustosa de compartirlo en el blog, que es de todas ustedes.
miércoles, 25 de marzo de 2015
A ti que no supiste amarme
Muchas veces me han
dicho que la sensibilidad la llevo muy perenne en mí, estoy pensando a creer
que es cierto, aunque muchas veces me rehusaba que esa parte tan hermosa
también era parte de mi ser. Innumerables veces escribo por placer y cuando los
sentimientos más profundos calan tan fuerte, que siento la necesidad de
escribir con dolor, sufrimiento y tortura. Gracias a ti por sacar lo mejor de
mí, estos versos que día a día me acompañan.
Les agradezco porque en
determinado tiempo destruyeron parte de mí, he muerto de amor algunas veces,
pero de cada vida que entregué, siempre quedó algo: besos, caricias y un
corazón roto. Algunas veces, creí morir y reencarnarme una y otra vez; sin
embargo, aquí estoy tratando de construir mi vida una vez más y está bien,
porque yo lo permití; no obstante si volviera a nacer, escogería ser nuevamente
yo y recibiría gustosa las cicatrices que tengo en mi alma, porque a través de
ellas aprendí a amar, aunque de diferente manera, pero amé. Fuiste tú, si, tú!
Quien desarmó mi armadura y ahora me dejas con esa parte tan hermosa que
gracias a Dios había olvidado olvidar.
Siempre me jacté de la
invulnerabilidad de mi corazón, siempre distanciado de mi hermosa dualidad,
aquella con la que aprendí a levantarme y mirar hacia el horizonte y hoy puedo
decir que acepto mi dualidad como una sola, como parte de mi persona, porque en
mí no habitan dos o tres, sino que gracias a ti aprendí que soy una sola y
déjame decirte que así me quiero más, me gusta y creo que esa unificación me hace
mejor persona, porque siento que me amo más…debes saber que te quiero, pero tu
amor no me hace bien y el cariño que hoy tengo para mí es más grande.
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viernes, 13 de febrero de 2015
martes, 27 de enero de 2015
Volverte a ver
Dos versiones que me encantan, bueno una más que la otra, disfrútenlas!!!
Cada noche siento
tu ausencia en mi cama, aquella donde dejaste impregnado tu aroma y tus sueños
se quedaron dormidos en mi almohada, escuchando mis pensamientos, secando mis lágrimas y acompañando mis insomnios; llorando cada segundo con la
pena de tu ausencia, evocando la calidez de tu piel dormida por todo mi cuerpo,
veo desfallecer cada tarde sobre el horizonte, mientras la soledad abriga mis
entrañas dejando una cicatriz impregnada en mi alma, tu amor se esfumó y ahora
solo nos dijimos adiós, te fuiste cargando tus maletas, aquellas con las que
llegaste y que ahora pesan más porque te llevas mi esencia, mi vida, mi alma;
estoy pereciendo porque no dejaste nada mas que tus recuerdos en mi afligido corazón,
ni siquiera tu aliento lo puedo conservar sin que se evapore, mi vida ya no
tiene sentido y me duele más saber tu silencio. Dime, cuéntame si algún día nos
volveremos a ver, si volveremos a sentir nuestros cuerpos desnudos en mi
habitación, llevándonos al orgasmo absoluto de nuestro amor, dime si algún día
cumplirás con la promesa que me hiciste, de volver a verme, de tenerte frente a
mí… poder verte a los ojos, añorando ese pasado que dejó nuestro amor, poder
verme a través de los tuyos y de la oportunidad que dejé escapar, aunque sea para
evocar esos momentos y volver a vivirlos tan solo en mi memoria y con un poco
de suerte también en la tuya, ya que te fuiste cuando más te quería, cuando
eras tan indispensable en mi vida, quisiera albergar la esperanza de que eres
mía eternamente y no tener que matar esta ilusión cada mañana cuando veo mi
cama vacía y es en ese instante cuando la soledad y la agonía invaden todo mi
ser, llenando de melancolía mi adolorido corazón y es cuando nuevamente lloro por
tu ausencia en nuestra habitación en cada
alborada que nunca acaba, como aquella mañana de frío invierno en que te vi
partir.
El tiempo será
testigo de cada grieta marcada en nuestro rostro y él será nuestro único victimario
porque dará testimonio que otros cuerpos reemplazarán nuestros besos, nuestras
promesas, nuestro amor y poder sentir que sigo viva; sin embargo aún sigo
intentando curar esas cicatrices que dejaste al irte…
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